Benjamín Ortega …personaje de cuento NO de mentira

Cuando era niño uno de mis mas agradables recuerdos era cuando mi hermano mayor (@calu) me hizo escuchar un LP de mi papá que contenía una canción que me hacia reír muchísimo: “...a la hooora del rosaaario, un hombre rondaba el baarrioo” era la frase con la que empezaba una muy intrigante anécdota de un ladrón “virolo” que se equivoca de puerta y se mete a robarse los “bujingos” y la plancha de una sastrería, jajajaja ¡me vuelvo a reír de solo recordarlo!, porque la historia termina en que se la va llevando inclusive a la “señora que levanto a esa hora a pichir para ir a misa ….¡si a pichir para ir a misa!“.

¡30 años después, me río aun! y sigo preguntándome ¿cómo un “señor” (porque así les decíamos los niños a los adultos como una forma de dirigirnos a ellos con mucho respeto) puede escribir algo tan chistoso y cosas tan lindas de mi tierra?.

Me lo pregunte mas de una docena de veces, lo hice porque la mayoría de los “señores” solo cantaban canciones de amor (bueno en realidad eran idolatrías al dolor) porque en las canciones de este lojano no hubo dolor, hasta nostalgia o añoranzas a lo mucho pero no dolor.

Y como todo un curioso hasta la médula que soy, quise averiguar cuál era ese “saborcito” que tenían sus canciones. Inicié toda una muy completa, profunda y minuciosa investigación con metodología científica y técnica incluida al respecto, quienes me conocen, saben cuáles son mis métodos y entre una y otra conclusión que saque, fue:

  • este cantor se tomaba muy en serio esto de querer, de reír y de vivir”…¡básico!, ¡fundamental! e imprescindible! fueron mis primeras exclamaciones de leer estas conclusiones. 
  • La mejor manera de preservar una cultura o costumbre está en seguirla practicando y desarrollando, en seguir creando, mas no en archivarla (para que futuras generaciones estén obligadas a aprenderlas), ni en estar cantando los famosos covers …… definitivamente está en seguir creando”, pues si, la música puede morir, y muere cada vez que la guardamos en los féretros de los museos y bibliotecas o replicando una y otra vez los famosos tributos, que no son mas que imitaciones que pretenden parecerse tanto a la versión original, que no aportan nada.
  • este cantor agradecía con profundo cariño, haber nacido en Loja” y eso significó algo muy interesante para mi, ya que al igual que mi, considero a mi ciudad, un oasis sui generis, y único, en varios aspectos; en costumbres autenticas en su sencillez de la gente, las cosas, palabras, productos, anécdotas y mas que se dan en mi tierra.
  • Además diré que este “señor” no se creyó, ni yo tampoco, el cuento de que vivir en una ciudad grandota mejora la calidad de vida. Para mi, como dice este poeta, quisiera que Loja siga siendo chiquita y que siga estando dormidita y escondita entre cordilleras.
  • ¡Que malcriado el señor! dije, y me reí siendo niño a carcajadas jajajaja… sucedió esto cuando escuche “…a pichir para ir a misa” …jajaja, ¡linda frase! de hecho muy lojana en verbo y en costumbre. En mi investigación casi me equivoco en decir que el “señor” era malcriado, … bueno lo que si “era muy conocedor de las palabras con las que cotidianamente hablamos los lojanos, los lojanismos” o sea, era investigador como yo, de hecho creo que también utilizaba las mismas “sofisticadas metodologías” que yo suelo utilizar solo que él, era una completa enciclopedia de lojanismos que caminaba!.

De adolescente me encantaba caminar y cantar con la guitarra a la madrugada con la gallada de panas lojanos que siempre “a la hora del rosario” sacaban esas melodías de ultratumba que muchas de las veces debajo de un techo para refugiarnos de la lluvia rasgaban las cuerdas y salían canciones tan de goce como “añoranzas”, algo muy memorable para el escritor de esta publicación.

En estos últimos meses, he viajado mucho a ciudades chiquitas de mi provincia, en verdad parece que en Cangonamá ya mismo “sale” de por ahí Naúm Briones, y si da un poquito de “chirinchos” cruzar de noche el túnel de Chuquiribamba. El cantante tenía razón!, es muy linda mi tierra y muy rica en tradiciones y aunque ahora se gaste sus otras seis vidas cantando muy lejos, me llena de satisfacción haber escuchado sus obras y sobre todo haberme enseñado ver a mi Loja, tal y cual es de linda!

A continuación publico la canción que se escribió en honor al “gato” Ortega cuyo autor, Enrique Moreira, es un típico trovador lojano, querido amigo mío y sobrino del “gato”. La letra de esta canción inspiró la redacción de este post. 🙂

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Comments on this post

  1. Victor Hugo Rodriguez

    Excelente reseña y analogía Pablo, El Gato sin duda es fue un grande.

  2. johana

    Como siempre las analogias de un buen rokero buena historia

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