La historia la escriben solo quienes ganan las guerras y viven de ellas.

La historia, al igual que cualquier libro físico, ha sido redactada hasta ahora por un solo autor, sin salirse de su enfoque personal de la historia, de sus gustos, de su forma personal de aceptar los hechos históricos que en algunos casos terminan siendo una limitada visión individualista de la historia.

Al igual que los medios masivos de comunicación 1.0, la historia escrita por un solo autor se impuso a través de adoctrinamientos “patrioteros”, “militaristas” y “guerreristas” a muchos alumnos en las escuelas y colegios de cada nación. Nos enseñaron a respetar límites mas que a respetar libertades, nos enseñaron que nuestros vecinos son enemigos y que es absurdo creer que pudiéramos colaborar con ellos, nos enseñaron que por “honor” es preferible tener una patria bombardeada, destruida, arrasada por la muerte que fomentar la paz y las buenas relaciones entre vecinos, que si nosotros matamos somos “héroes” y que nosotros siempre matamos con derecho y justicia y que si nuestros vecinos en cambio son unos asesinos y ladrones.

Ahora, si le añadimos otro factor que también incidió en la redacción de nuestros libros de historia en las escuelas, fue el hecho de que en el pasado las imprentas, los editoriales, los libros, estuvieron solo en manos de poderosos, a quienes les beneficiaba el negocio de la guerra, pues ¿cuál creen que es el resultado?

  • Reducir la historia a una simple crónica roja de un cuento político, olvidándose por completo de TODOS los otros ámbitos (arte, gastronomía, agricultura, religión, lenguaje, ingeniería civil, demografía, astrología, etc. etc. etc.) que componen una identidad. Esta reducida visión de la historia anula lo que nuestros antepasados aportaron a nuestras comunidades en el resto de aspectos y que forman parte de una exquisita cultura.
  • Poner a la sombra del anonimato y del olvido la trascendencia que muchos otros hicieron por nuestras comunidades, por tejer, desarrollar, innovar, integrar y heredar toda nuestra inmensa identidad. El hecho de ensalzar al héroe de guerra “Juan Pérez” como el único al que tenemos que venerar, ha hecho que todo el trabajo y esfuerzo de miles otros parezcan menos importantes, nuestra historia no debería hablar solamente de guerras, mapas y políticos.
  • La historia 1.0 doctrinadora y evangelizadora de pretextos guerreristas, solamente sirve para mejorar el execrable negocio de la guerra, para nada mas. Los ejércitos y las historias de pueblos que solo hablan de guerras y resentimientos se necesitan mutuamente, el uno no puede existir sin el otro, la guerra no puede existir sin resentimientos y sin personas que los recuerden una y otra vez durante siglos o milenios.
  • Defender intereses no comunitarios ni prioritarios, y por lo tanto la historia pasa a ser inservible (y hasta aburrida). No es para nada útil memorizar mecánicamente la fecha cuando mataron a un falso héroe, o la fecha de cuando perdimos una guerra, tal vez eso solo sirva de pretexto para masacrarnos una vez mas entre vecinos y volver al círculo vicioso de poner pretextos para la existencia de guerras, asesinos, muertos y ejércitos. Pero en cambio, si redactáramos una “Historia 2.0”, o sea una historia que se abra como una biblioteca libre, como una base de conocimiento abierto y libre quienes necesiten planificar, proponer, innovar, desarrollar, crear, ejecutar nuevas iniciativas, ya sean artísticas, arquitectónicas, gastronómicas, culturales, económicas, tecnológicas, etc., podrían continuar la trayectoria de investigación o trabajo de alguien que ya lo hizo antes, por lo que una “Historia 2.0” pudiera ser extremadamente muy útil.

¿Te imaginas una historia contada por todos nosotros, donde no haya tanta crónica roja de ríos de sangre, de guerras irresolubles, de asesinos que se hacen pasar por héroes, de prepotentes que se hacen pasar por ungidos, sino mas bien una historia que defina una identidad, que cuente como se desarrollaron nuestras comunidades con el esfuerzo de toda la gente en ese entonces?

En mi país (Ecuador), la historia 1.0 solo ha servido para justificar guerras, muertos, asesinos y gastos militares inmorales e injustificables, ha servido para manipular la verdad y los falsos valores cívicos por parte de autoridades, como una herramienta de sometimiento, ha servido para priorizar los gastos exagerados militares sobre otras verdaderas necesidades humanas, sociales, económicas, culturales. Cada vez que un ecuatoriano lee la “historia” de su país, lo único que hace es ponerle mas sal a una herida provocada por intereses ajenos a la población real, una herida que ni siquiera existe, de un injusticia que nunca se cometió. ¿Se imaginan la cantidad de muertos y dinero desperdiciados por dejar que pocos nos cuenten (o nos cuenteen) NUESTRA historia??.

En mi escuela, el profesor de historia no sabia responderme, ¿cómo nuestros antepasados habían construido con muy buena tecnología la edificación que la conocemos como Ingapirca, ni como desarrollaron esa tecnología constructiva?, pero recalcaba que era obligatorio recordar que un señor Abdon Calderón, en una revuelta, le dispararon una mano y siguió adelante con “nuestra” bandera, luego le dispararon la otra mano y siguió adelante con la bandera entre los dientes……. un cuento tan absurdo como el civismo que intentaron infundir, y créanme estimados lectores, de ésto no deberíamos vivir.

Con estos antecedentes, salta una necesidad, abrir un “cuaderno 2.0” para que miles de lapices dibujen una identidad cercana al caminar comunitario, al paso a paso que vienen dando nuestras comunidades desde que empezamos a llamarnos seres humanos. La historia ya no debería ser solo un cuento político sangriento nunca mas, sino un testigo inmortal que relate cada acontecimiento realmente trascendente para la humanidad, que sea escrito desde un punto de vista universal (no solo actual), o sea una historia que no sea solamente entendida desde el punto de vista del presente sino desde cualquier punto en la linea del tiempo.

La Historia 1.0 o una historia inútil es una Historia sin fin (entiéndase la palabra fin en ambos sentidos) o sea es “puro cuento”. Debe tener alguna utilidad real, o sino de nada o poco serviría. Una historia 2.0, no solo respondería preguntas como ¿de donde viene esto? o ¿quien cuando o donde sucedió tal cosa?, sino que también ayudaría a responder ¿quien, cuando, donde y COMO vamos a hacer tal cosa? o ¿A donde vamos?

¿Cómo hacer para crear una base de conocimientos en donde cualquier voluntario comparta libremente sus conocimientos relacionados con nuestra identidad, para que ese conocimiento pueda ser mejorado, para que esa base de conocimientos nos hable de los ámbitos que integran nuestra identidad?

La respuesta es muy sencilla: instalar una wiki, y la wiki que he instalado la he nombrado:

Loxaidentidad.org

y puedes acceder sin restricciones a esta iniciativa que pretende no ser solamente una base de conocimientos o de consulta, si no mas bien, un punto de inflexión que rompa el círculo vicioso de guerras absurdas, resentimientos patrioteristas, y gastos militares inmorales. Liberar la historia puede desencadenar un interés por conocernos en profundidad como humanidad en cada uno de nosotros.

NUESTRA historia, NO es solamente la el drama o crónica roja de un cuento político

NUESTRA identidad NO cabe en una historia

NUESTRA historia NO justifica, gastos militares

La historia contada por una sola persona, es puro cuento

NUESTRA identidad, … es OTRA historia

Si TU historia NO me incluye, ni me la cuentes