Me tocó lavar mi taza …

Llegué a ese lugar y me recibieron muy afectuosamente, pero yo estaba derrotado, sin ánimo para nada, con desahucio profundo. Entonces comenté que quería cambiar muchas cosas que en mi vida andaban mal y alguien me dijo algo que nunca olvidaré: «¡si deseas mejorar tu vida, empieza por lavar tu propia taza de café!», reconozco que eso lastimó mi ego y comodidad porque en esa noche yo era el invitado y se suponía que los invitados no lavan los platos sino los anfitriones, honestamente lo consideré como una falta de respeto; pero pronto pude ver que los grandes cambios siempre empiezan por un Primer Paso. Lavar mi propia taza de café significó «hacerme cargo de mi mismo» …

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