Me llamo Pablo Iván y soy opinólogo.

Desde que me hice cargo de mis opiniones, más de un desaire he recibido y más de un proyecto he concluído satisfactoriamente por propuestas que se iniciaron de opiniones. En un inicio opinar, me parecía demasiado ingenuo, algo inútil, algo solo para para políticos (¡y que políticos!).

Principios, no personas

En cada conversación incluimos la subjetividad de los «personalismos». Actuando bajo principios, prestamos atención solamente a nuestra conciencia y a lo correcto. Pasamos de ser aplaudidores de un personaje a ser críticos, autocríticos, propositivos y proactivos.

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